Amaya Arzuaga ha llegado a París, como la aguja que logra tejer un McQueen. Ella no pasa página y sigue apostando y venciendo con sus volúmenes y formas. Aquí en París se ha dejado llevar más por el show y el espectáculo que por lo ponible, pero siguen siendo piezas para lucir, encantada estaría yo.
Dries Van Noten. Una de mis debilidades. Arropando simplemente, en la mayoría de los casos sin dejar patentes las líneas propias del cuerpo de la mujer. No hay lugar para marcar figura. Prendas lisas y algunas flores citadas. Mucho blazer, más corto, más largo o tipo chaquetón. Colores degradados, amarillos, grises, naranjas. Por otro lado, brillos.
Givenchy acertadísimo en todo. El estilismo es adorable y recrea muy bien la semidejadez. Las faldas sobre pantalones acampanados ya las vimos en O/I 2010-2011 y a mi me dejaron prendada. Chalecos con print animal, con grabados, y el blanco y el negro ocupando su lugar privilegiado.
Zac Posen muy sensual con transparencias y plumas. Los 40 y 50 los ha plasmado bien. Negro rojos y rosas siguen delatando esta sensual elección. Monos ceñidos, transparentes y con sugerentes bordados en determinadas zonas, los pies, zona erógena, desnudos.
Margiela. Su legado, en dudosas manos. Aún así me gusta lo que he recogido en este tríptico. Líneas puras y vírgenes. Esencia.
Sonia Rykiel. Mezcla de colores acertadas y su
línea. Trajes sastre reinventados, magníficos. Leggins que recrean rodilleras y espinilleras, rematando, el lazo en la cintura.
YSL. Más que verlos, nos han bombardeado con ellos, los cuellos de camisa, evidentes y casi manifestándose. Las cinturas más que marcadas. Más transparencias y sedas. Los largos de las faldas pasando la rodilla en algunos casos.
Miu Miu. Basándose en estrellas y estampados cósmicos, flores psicodélicas acompañadas de sus tallos adornando chupas de línea simple. En su calzado, los tobillos siguen siendo los protagonitsas, rodeándolos con cordones o pulseras. Ya se sabe que esto acorta la pierna, pero igualmente el efecto atrapa.
Viktor & Rolf. Adoro el calzado, los vestidos tipo babero, las mil rayas... todo. De nuevo vemos los cuellos de camisa, en el caso del medio, sin ella. Las desestructuras han primado en esta colección, ellos son histriónicos y dramáticos, el resultado no podía ser otro.
Louis Vuitton. Colorista y con mezclas, tejidos con cuerpo y caída. Los zapatos, como en el caso de Zac Posen, dejan atrás el ornamento y la plataforma y dan paso a sutiles cintas que recogen el pie dejándolo practicamente al descubierto. Referencia a las prendas.
Stella McCartney. Mucho traje sastre reinterpretado, resquicios o modalidades del mismo. Estampados ocurrentes. Por enésima vez los cuellos de camisa diferenciados, ¡qué apetecibles!.
McQueen. Sarah Burton la elegida, la que ha presentado esta colección. No lo hace mal, pero no es ÉL. Líneas y trazos por el estilo, eso sí.
Lanvin. Sin más adorno que el que puedan provocar sus faldas en movimiento. Salvando una tanda de estampados, en la simpleza radica la gracia de esta colección.
Chloé. Como en el caso de Lanvin, las líneas son limpias, impolutas. El minimalismo nos envuelve.
Chanel. Terminar con Lagerfeld. Los jeans con cualquier cosa, él lo dice. Los jeans con lavados peculiares. Negro y blanco como siempre y de uno a otro se pasa por el gris, claramente. Atraída por todo, cada adorno, zapato, bolso, hebilla, pespunte.