Pues yo llegué bien tarde a otear el asunto, comprobar el fenómeno y sin pensar en ningún momento en comprar. Quería estar, presenciar y palpar para poder hablar... ¡No quiero un Lanvin a medias! Ni con etiquetas Made in China en una pobre cinta de raso (pegote de mal gusto) que hace las veces de cinturón.
Por otro lado, ¿es necesario bajar lo divino a la tierra?. Lanvin como cualquier otra gran marca está rodeada y arropada por cantidad de atributos que la convierten en lo que es, el detalle, la elaboración, dedicación, artesanía, el mimo, el diseño, la exclusividad, estas cosas entre otras, hacen que la marca posea un aura y se vea idílica, etérea, sublime. Todo esto es la marca, y la envuelve.
Lo que hay en H&M es la firma al 30% por ejemplo, sólo es diseño, por lo tanto no es Lanvin, Lanvin sin todo su séquito de atributos no es Lanvin. NO a banalizar Lanvin.
Se me ocurre que ya encontraré Lanvin, en cualquier rincón vintage de cualquier parte del mundo. Llamadme purista.
Besos
*Disculpad por la calidad de la fotografía, pues es in situ, desde la Black Berry, en este post prima el comentario, las fotografías carecen de importancia estética.






















